domingo, 20 de mayo de 2012

LA DIETA EN EL TDAH

Hace unas semanas Sonia me escribió para ver si le podía aconsejar sobre qué alimentos o qué tipo de dieta debería llevar su hijo diagnosticado con TDAH, para mejorar su concentración y propiciar su calma. El TDAH o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un trastorno de conducta que se manifiesta como un aumento de la actividad física, impulsividad y dificultad para mantener la atención en una actividad durante un periodo de tiempo continuado. Para quienes quieran conocer más de cerca sus características les animo a que visiten el blog de Sonia 

¿ Qué se sabe de la relación entre TDAH y la dieta?


Lo primero que quiero aclarar es que no se ha encontrado ninguna evidencia científica que determine que el tratamiento dietético a partir de restricciones en la dieta o suplementos mejoren los síntomas del TDAH. Hace años, se sugirió que el TDAH podía mejorarse a partir de la supresión en la dieta de colorantes alimentarios artificiales, así como a ciertas frutas y verduras que contienen silicatos y azúcar (como las manzanas, las cerezas, las uvas y los tomates). Desde entonces ha habido numerosas líneas de investigación que han tratado de demostrar esta hipótesis, pero los resultados siguen siendo controvertidos. Se señaló que el progreso en los estudios que trataban de determinar si la dieta estaba relacionada con la aparición de TDAH se veían limitados por la comprensión de la propia enfermedad y por la falta de procedimientos de diagnóstico que fueran eficaces.


Sí es cierto que estudios y publicaciones recientes- 2004- han detectado que una dieta carente de colorantes artificiales mejoraba la conducta de los niños con TDAH. Sin embargo, este resultado no respalda la hipótesis de que los niños hiperactivos puedan reaccionar de manera diferente a estas sustancias.También se ha observado que algunos niños con TDAH presentan deficiencias de ácidos grasos de cadena larga omega-3 o 6 por lo que la suplementación en estos ácidos grasos ha mejorado su conducta.

En conclusión podría decir que  no dejan de ser hipótesis y falta mucho camino por recorrer para determinar definitivamente si existe o no una correlación entre la dieta y el TDAH. Sin embargo, a falta de estudios fehacientes podemos ayudarnos de la propia experiencia; las personas más cercanas a los niños son capaces de percibir efectos en la dieta que los médicos no detectan

A continuación voy a mencionar 3 intervenciones dietéticas que han sido utilizadas en el tratamiento del TDAH: la dieta libre de aditivos, la dieta oligoalergénica y la dieta de restricción de azúcar. Sería interesante si alguien ha llevado a la práctica alguna de ellas que nos cuente si ha encontrado mejoría.

La dieta libre de aditivos, también llamada dieta Feingold consiste en la  eliminación del consumo de colorantes, saborizantes artificiales, endulzantes  artificiales y  alimentos ricos en salicilatos

Alimentos ricos en salicilatos
·        Frutas secas
·        Fresas
·        Naranja
·        Durazno
·        Piña
·        Aceituna
·        Almendras
·        Pimienta
·        Pepino
·        Pepinillo
·        Salsa de tomate
·       
·        Endibias
·        Uvas
·        Miel



Aditivos que pueden agravar la hiperactividad
·        E102 - tartrazina (amarillo)
·        E104 - quinolina (amarillo)
·        E107 - amarillo 2G
·        E111 - sunset amarillo
·        E123 - amaranto (rojo)
·        E124 - ponceau 4R (verde)




La dieta oligoalergénica pretende identificar y luego disminuir al mínimo la exposición a alimentos que producen síntomas alérgicos. En este caso se excluyen de la dieta los alimentos que menciono a continuación durante 3 o 4 semanas y después de este tiempo si se observan beneficios, se introducen gradualmente un alimento cada vez, dejando unos 4 días entre cada reintroducción. De esta manera se permite identificar los alimentos que pueden favorecen los síntomas del TDAH. Si aparece una reacción, se sugiere que se elimine el alimento responsable durante por lo menos 6 meses, exigiendo un periodo de 5 días sin nuevas reintroducciones.




Pescado
- Permitidos: pescado blanco, pescado azul.
- Prohibidos: todos los ahumados.
Vegetales
- No hay ninguno prohibido, pero las personas con problemas intestinales deberían 
evitar habas, lentejas, coles de Bruselas y coles.
Frutas:
- Permitidos: plátanos, frutos de la pasionaria, peras peladas, granadas, papaya, 
mango.
- Prohibidos: todas las frutas salvo las 6 permitidas
Cereales
- Permitidos: arroz, mijo, trigo sarraceno, quinua.
- Prohibidos: trigo, avena, centeno, cebada, maíz.
Aceites
- Permitidos: de girasol, cártamo, linaza, oliva.
- Prohibidos: de maíz, soja, vegetales, nuez, maní.
Lácteos
- Permitidos: ninguno (sustituir por leche de arroz)
- Prohibidos: leche de vaca y todos sus productos, incluyendo yogur, manteca,
margarinas, mantequilla, todos los productos lácteos de cabra, oveja y soja.
Bebidas
- Permitidas: infusiones de hierbas, agua de manantial, agua en botella o destilada.
- Prohibidas: té, café, pulpas de frutas, bebidas cítricas, jugo de manzana, alcohol,
agua corriente, bebidas carbonatadas.
Otros
- Permitidos: sal marina.
- Prohibidos: huevos, todos los productos de la levadura, chocolate, conservadores,aditivos alimentarios, hierbas, especias, miel, azúcares de cualquier tipo.




Por último, la dieta de restricción de azúcar que  consiste en eliminar o disminuir el consumo de alimentos ricos en azúcar procesada o comercial,  ya sean dulces, golosinas, helados, bebidas gaseosas, cereales azucarados, etc.  Muchos productos añaden en su etiqueta aquello de "sin azúcares añadidos", sin embargo, podemos encontrar entre los ingredientes a sus primos hermanos:


  • Azúcar Morena 
  • Jarabe de Maíz
  • Jarabe de Maíz de Alta Fructuosa
  • Endulzante de Maíz
  • Dextrosa
  • Fructuosa
  • Concentrado de Jugo de Fruta 
  • Glucosa
  • Miel 
  • Azúcar invertida
  • Lactosa
  • Maltosa
  • Jarabe de Malta
  • Melaza
  • Azúcar cruda (¿ya por eso es más natural?)
  • Sucrosa
  • Jarabe
  • Azúcar refinada


Por último quiero mencionar otra línea de investigación que pretende estudiar esta correlación: la suplementación con ácidos grasos omega 3 y 6.Los ácidos grasos esenciales omega 3 y 6 son nutrientes que no puede sintetizar el organismo pero que son necesarios para el cumplimiento de funciones biológicas y que, por tanto, tienen que aportarse con la alimentación. Entre las funciones en las que se encuentran implicadas destacan las siguientes:
                - Prevenir enfermedades cardiovasculares


             - Implicados en el  desarrollo visual y cerebral (El déficit de estos ácidos grasos    esenciales puede ocasionar trastornos del comportamiento como la hiperactividad y el déficit de atención)
               - Previenen enfermedades autoinmunes como el Lupus y la neuropatía
              - Previenen el desarrollo de la enfermedad de Crohn
              - Previenen el desarrollo de cáncer de mama, colon y próstata
              - Previenen el desarrollo de artritis reumatoide


Parece ser que la mejor forma de introducir los ácidos grasos esenciales de cadena larga  en el tratamiento del TDAH,  es a través de la suplementación de cápsulas de aceite de  
pescado (ricos en los ácidos grasos esenciales EPA y DHA), 2 a 3 veces al día en  dosis de 1000 mg por cápsula. Como he mencionado al principio, no hay ninguna evidencia científica al respecto, solo son hipótesis.





Mi punto de vista


A mi modo de ver excluir alimentos sin una base científica asegurada puede conllevar más riesgos que beneficios. Sin un riguroso control de un médico y nutricionista puede implicar  carencias nutricionales nada deseables en un colectivo que está en pleno crecimiento y desarrollo y que, por tanto, puede abarcar consecuencias irreversibles. Sin embargo,  sí que existen intervenciones nutricionales menos agresivas y que conllevan en todo caso una mejora de la salud de los niños y una posible mejoría en el TDAH:
  • La disminución de los azúcares en todo caso me parece aceptable y más en un niño con hiperactividad. Después de un atracón de azúcar, los niños experimentan una rápida elevación de adrenalina, una hormona estimulante que causa hiperactividad. De hecho, un estudio reciente de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, reveló que cuando los niños ingieren azúcar se libera el doble de adrenalina al torrente sanguíneo que en el caso de los adultos. Al cabo de unas horas, se produce una caída súbita de energía, ya que los azúcares refinados se descomponen rápidamente en el cuerpo dejándolos cansados, irritables, ansiosos y con deficiente concentración. Si a este efecto le sumamos que los alimentos ricos en azúcares son en su mayoría alimentos pobres en nutrientes y altos en calorías la limitación de los mismos me parece más que conveniente en todos los casos.
  • Enriquecer la dieta en ácidos grasos esenciales w3 y w6. Son numerosos los beneficios que se han demostrado del consumo de alimentos ricos en ácidos grasos esenciales- mencionados anteriormente. Podemos encontrarlos en: pescados azules, frutos secos, la soja, aceite de semillas o en el germen de trigo.
  • Dieta equilibrada y práctica de ejercicio físico. De manera general sí se ha observado una mayor tendencia de este colectivo a padecer trastornos alimentarios. Suelen ser despistados, desorganizados e inatentos por lo que la regularidad en su alimentación diaria puede verse alterada. Suelen olvidar que han de comer o darse atracones por lo que  establecer un horario de comidas y pautar un menú variado y equilibrado será fundamental para ellos. En caso de no saber cómo diseñar un menú equilibrado sería interesante consultar a un dietista- nutricionista que elabore en función de sus preferencias y aversiones y características una dieta personalizada.
  • Introducir alimentos ricos en triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina - la llamada "sustancia química del sueño" para favorecer el descanso y el sueño reparador. Alimentos ricos en triptófano son:  pavo, pollo, leche, pescado, soja, semillas de sésamo y calabaza, nueces, cacahuetes, plátano y los cereales integrales. Sin embargo, para sintetizar la serotonina, el cuerpo necesita además de triptófano: ácidos grasos omega 3, Zinc y vitamina B6. 
  • Alimentos ricos en omega 3 son: salmón, caballa, sardina, trucha, bonito, atún, anchoa, nueces, soja, semillas de lino y de calabaza. 
  • Los alimentos ricos en Zinc son:  Ostras, germen de trigo, hígado de cerdo, yema de huevo, centollo, caracoles,  trigo, judías blancas, queso de bola, emmental, gruyere, parmesano, cangrejo, nécora, gamba, lentejas, soja, sardinas, apio, espárragos, borraja, higo, berenjena,  patata, melocotón
  • Los alimentos ricos en vitamina B6 son:  Sardinas, salmón, nueces, lentejas, lenguado, garbanzos, judía blanca, atún, aguacate, maíz, jamón cocido castañas, puerros, judía verde, patata, pistacho, ciruela seca, arroz, trigo, avena, soja, guisantes, setas, nueces, germen de trigo, levadura de cerveza
  • Evitar alimentos estimulantes como: café, té, Coca-cola, chocolate, etc
Bibliografía consultada

miércoles, 16 de mayo de 2012

Enseñar a comer, enseñar a vivir



La presente entrada participa en el primer carnaval de nutrición organizado en la blogsfera. Poco a poco somos más los blogs que nos interesamos por la educación nutricional así que la educación de los más pequeños para la adquisición de hábitos saludables no podía ser mejor temática para este primer encuentro.Aquí está mi particular visión de la temática principal de la FESNAD "aprender a comer, aprender a crecer" que nosotros decidimos utilizar como inicio de esta magnífica iniciativa.



Empiezo fuerte la entrada. No me voy a andar con sutilezas porque   la obesidad ha alcanzado en nuestro país ya cifras desorbitadas: uno de cada tres niños con edades comprendidas entre los 13 y los 14 años padece obesidad (informe OCDE) La obesidad en España nos sitúan ya a la cabeza con respecto a otros países europeos, con cifras de prevalencia que alcanzan el 25% Así que no es un problemilla cualquiera, es un problema de salud pública que necesita una urgente intervención.

Algunos considerarán "¡Qué barbaridad!¿cómo se les ocurre a los australianos esto de comparar comer mal con drogarse?"Pues bien, desde mi punto de vista no andan desencaminados: permitir que un niño coma de forma habitual comida basura y de forma ocasional verduras, frutas,hortalizas, pescado o legumbres es ir matándolo poco a poco. Pondré un ejemplo: Juan tiene 5 añitos pero para desesperación de sus padres no prueba la fruta ni la verdura. Sin embargo, le encantan las chuches ,el  filete empanado con patatas fritas, los cereales chocolateados  y las hamburguesas de esa conocida marca que anuncia un payaso en la TV. Para desayunar su madre le prepara un tazón de cereales chocolateados con cola-cao - porque la leche sola no le gusta-, de almuerzo un donut de chocolate porque los bocadillos no le van y la fruta tampoco, para comer un filete con patatas fritas que comió estupendamente y él solito sin tener que estar detrás de él repitiendo  que masticara y no hiciera bolas. Para la merienda una bolsa de gusanitos, que por un día no pasa ná  y ya en la cena nos ponemos serios y le damos un puré de verduras y 2 croquetas. " Es una desesperación"- dice inquieta su madre-" anoche me pasé desde las 19,30 hasta las 22,30 intentando que Juan se tomara el puré pero solo logré darle dos cucharadas y después desistí y  dejé que se comiera las croquetas y unas natillas para que comiera algo porque la manzana no quiso ni probarla"

Pues bien, la madre de Juan, que prefiere que el niño coma lo que le apetezca a que se quede sin comer, no vaya a ser que no crezca...está permitiendo que su niño adquiera unos hábitos alimentarios poco saludables y que tendrán serias consecuencias a corto y largo plazo como: enfermedades cardiovasculares, obesidad, sobrepeso o cáncer, transtornos por desnutrición, anemias, problemas de aprendizaje o de conducta o retardo del crecimiento. 


Les enseñamos a sumar, restar o multiplicar, a leer, a escribir, a ayudar a los demás cuando lo necesiten y a pedir las cosas por favor y decir gracias así que...¿ por qué no les enseñamos a cuidar su salud a través de la alimentación? Quizá Juan no sepa que las frutas y las verduras son una fuente inmejorable de vitaminas y minerales necesarios para su crecimiento pero nosotros, responsables de su salud, estamos hartos de escucharlo, así que haz que impere el saber y el conocimiento frente al deseo o impulso infantil de comer solo lo que le gusta.

La teoría está muy bien pero...¿cómo lo hacemos?

  1. Para empezar,  es importante recordar que aprendemos por imitación. Si no como una pieza de fruta en todo el día, odio las legumbres, las verduras mejor para los conejos y el mando a distancia  se convierte en mi mejor amigo cuando llego de trabajar...¿Cómo voy a enseñar a Juan que tiene que moverse y comer todo eso que a mi no me gusta? Haz un esfuerzo, será positivo para tu salud y la de tu hijo.
  2. Respetar los horarios. Mantener unos horarios más o menos fijos contribuirá a que logremos un hábito correcto de comer. Si un niño no tiene hambre, nos costará más sentarlo a comer y lograr que pruebe alimentos. Asimismo, no podemos pretender que genere esa sensación de hambre si no dejamos que transcurra un tiempo lógico entre las comidas. Y recordemos que, cuando lo necesita, un niño siempre sabe reclamar comida. Los horarios hasta los seis meses estarán basados en las indicaciones que nos ha dado el pediatra pero una vez alcanzado el medio año de edad, los niños ya tienen configurada una pauta de sus ritmos biológicos. El bebé ya estará preparado para dormir once o doce horas seguidas durante la noche y no precisa alimento durante ese tiempo. En los países mediterráneos como el nuestro, en el que es costumbre cenar tarde, una propuesta aceptable sería ésta: desayunar a las ocho de la mañana, comer a las doce del mediodía, merendar a las cuatro de la tarde y cenar a las ocho. El intervalo entre comidas es de cuatro horas, que es el tiempo considerado suficiente para que el niño llegue a la siguiente comida con sensación de hambre así que evita el picoteo entre horas.
  3. Moderar el consumo de carnes, especialmente las procesadas y los embutidos e incluir 5 o más raciones de fruta y verdura al día y pescados.
  4. Restringir la bollería, dulces, azúcar , snacks y comida rápida (pizza, hamburguesa...)  Estos alimentos son calorías vacías para los niños- y adultos- es decir, que nos aportan muchas calorías y pocos nutrientes. Por tanto, con un bollo solo llenas su estómago, no le estás aportando las vitaminas y minerales necesarios para su crecimiento y ¿quién quiere que su hijo no crezca sano?
  5. El desayuno: IMPRESCINDIBLE. Un desayuno completo es imprescindible para que el niño rinda en la escuela tanto física como intelectualmente. Para ello, tenemos que tener en cuenta que un desayuno completo incluye: fruta, cereales (pan integral,galletas, cereales- ojo con el azúcar-), repostería casera y lácteos (1 vaso de leche, yogur o queso) ¿Qué hacer si no tenemos tiempo? Pongamos que Juan y su mamá tienen que abandonar corriendo todos los días la casa y no hay tiempo para sentarse a la mesa a tomar todos estos alimentos. Una alternativa para que Juan no salga de casa sin desayunar es preparar un desayuno rápido que coma visto no visto como, por ejemplo: 3 gajos de mandarina y una tostada de pan de molde integral blandita untada de un quesito. Otra opción sería hacer un batido con leche, cereales y fresas. Lo importante es tener claro la idea de lácteo+ cereal+fruta
  6. Planificar los menús. No solo te ahorrarás tiempo sino también dinero, quebraderos de cabeza y aportarás mayor variedad a las comidas.Para las comidas se podría seguir la siguiente regla:
  • en los primeros platos: 2 veces legumbre (con verduras o cereales. Ejemplo: garbanzos con acelgas, lentejas con arroz...), 2 veces verdura (en forma de ensalada, cocida o en forma de puré), 1 vez pasta, 1 vez arroz y 1 vez patatas
  • En los segundos platos: 3 veces pescado, 1 vez huevo, 1 vez carne - no recurrir siempre a la carne roja- 
  • Postre: 4 o 5 días por semana se basará en fruta fresca de temporada y 1 día podrá reservarse para postres lácteos (natillas, yogur, cuajada, helado...) o postres dulces
     En el caso de las cenas incluiremos aquellos alimentos que no hayamos incluido en las comidas y que además sean fáciles de digerir para favorecer un adecuado descanso.Por ejemplo, en el caso de que el niño haya comido judías verdes con patata cocida, en la cena recurriremos a sopa de verduras; los alimentos son los mismos, pero el tipo de procesado varía de manera que recurrimos a platos más ligeros y cantidades más pequeñas. Recordemos que el desayuno tiene que representar aproximadamente el 25% de las calorías totales, la comida tiene que representar aproximadamente el 30% del valor calórico total, la merienda y el almuerzo el 10%, mientras que la cena un 25% aproximadamente.La mejor frase que podría resumir estos porcentajes sería: "desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo" ¿Y qué postre para cenar? Yo aconsejo utilizar las frutas para el día y recurrir en la cena a un postre lácteo. ¿Por qué? las frutas son ricas en azúcares y vitaminas, por lo que podríamos considerarlas un alimento energizante, pero para dormir buscamos precisamente lo contrario, buscamos un alimento que incite el sueño. Por ello aconsejaría usar las frutas para la comida, el almuerzo o el desayuno y recurrir a un postre lácteo para la cena.

¿Y para merendar y almorzar? estas tomas tienen que complementar el resto de las comidas. Por ejemplo, si Juan no ha desayunado un lácteo y en la media mañana se ha tomado una fruta la merienda es el momento ideal para compensar esa carencia. Es importante que sea una comida fácil, rápida, ligera, nutritiva y apetecible para el niño como, por ejemplo, unos dátiles, unas almendras,pasas, un quesito con membrillo, etc



Seis reglas que se deben recordar

  1. Ningún niño se muere de hambre si tiene comida a su alcance. Utilizaré una frase del doctor Eduard Estivill  y que aquí viene al caso:"en África son los niños quienes persiguen a sus madres para que les den de comer"Para comer es importantísimo que el niño tenga hambre. El picoteo juega en nuestra contra, por ello he mencionado antes que es imprescindible guardar unos horarios de comidas para fomentar el apetito del niño. En el caso de Juan, es muy probable que cuando sus padres pongan en práctica las recomendaciones que he mencionado anteriormente se niegue a comer. Es importante en este caso mantenernos firmes, armarnos de paciencia y no ceder ante la opción de darle algo que le guste más. Si el lunes tiene para comer acelgas con patata que no le gustan nada de nada y de segundo filete de pollo una buena manera para ir introduciendo las verduras en su dieta es disminuir la cantidad de verduras inicialmente e ir progresivamente aumentándola. En este caso a lo mejor el lunes con una cucharada de acelgas es suficiente, el viernes aumentamos media y así hasta cubrir una ración entera.Otra opción es buscar platos de verduras menos convencionales y más atractivos para los niños; a lo mejor una ración de pizza vegetal casera es más atractiva inicialmente que las acelgas con patata o unas crudités o un flan de verduras- hay opciones estupendas en muchos blogs de cocina- Lo que no podemos hacer es quitarle las acelgas y dejar que coma solo el pollo, esa no es una opción si queremos que tenga un estilo de vida saludable.
  2. Los niños pueden y DEBEN comer de todo. Exceptuando aquellos casos en los que se ha detectado una intolerancia o alergia, ningún estudio científico ha demostrado que los niños no puedan probar ciertos alimentos. Otra cosa son las preferencias que puedan tener por unos o por otros, al igual que los adultos.
  3. Preferir no significa excluir El hecho de que el niño prefiera el filete con patatas a las verduras no implica que estas tengan que retirarse de su dieta. Saber comer de todo es importante para tener una vida saludable
  4. No existe eso de: "de tal palo...tal astilla"  en la comida. Aunque a ninguno de los padres les gusten las verduras, eso no significa que su hijo haya recibido en herencia genética una predisposición a rechazar las judías, acelgas, espinacas o brócoli. Otra cosa distinta es que, por aversión personal, los padres no incluyen las verduras en la dieta familiar. Me remito, de nuevo, a lo que he mencionado en el primer párrafo: hay que predicar con el ejemplo
  5. Establecer una rutina y un ritual es la primera batalla ganada. Es necesario establecer un horario de comidas y que estas tengan lugar siempre en el mismo lugar, que deberá ser agradable y tranquilo- cocina, comedor...- Nada de andar persiguiendo al niño alrededor de la mesa del comedor, ni ponerle la TV para meterle los cucharones de comida cuando se despiste. Adquirir esa disciplina será ya un gran avance en nuestra meta aspirada del hábito de comer bien
  6. Las conquistas pequeñas son las más duraderas. Hay que ir despacito y con buena letra, obtendremos mejores resultados si empezamos con cantidades y objetivos pequeños

Seis cosas que debemos evitar hacer

  1. Tener en mente ideas preconcebidas de la cantidad de comida que queremos que ingiera el niño,ni obligarle a que se la coma a toda costa. Debemos tener en cuenta que son niños y que por tanto, son más pequeños y las necesidades son menores. A lo mejor con la mitad del plátano o con cuatro vasos de zumo de naranja tiene suficiente, no hay que forzar a que coma lo mismo que nosotros, ya lo hará en el futuro
  2. Si no ha comido cuando le tocaba, ir probando a darle a otra hora, a ver si le apetece más. Como he mencionado hay que respetar los horarios, no es cierto que cualquier momento es bueno para comer
  3. Permitirle que se hinche entre horas con bollería, patatas o chuches, justificándonos con que así, como mínimo, tendrá algo en el estómago
  4. Enmascarar los alimentos con otros sabores, tratando de adaptarlos al gusto del peque
  5. Evitar los alimentos que no le gustan y eliminarlos de su dieta
  6. Recurrir a la comida basura de manera habitual para sustituir las comidas porque no tenemos tiempo suficiente.

¿Estamos solos en esta tarea?

Aunque he centrado la entrada en la educación por parte de la familia, no es cierto que toda la tarea recaiga en ellos. En la escuela se tiene que fortalecer este mismo mensaje al igual que tiene que ser apoyado por la sociedad en general. Pero aquí entramos en fuente de conflicto: muchas marcas comerciales no están por la labor de apoyarnos en esta dura tarea o bien, se disfrazan de compañeros de viaje pero nos dan puñaladas traperas... En fin, acostumbrar a un peque a tomar ciertos productos azucarados no nos ayudará en absoluto, solo tira piedras sobre nuestro tejado. No voy a mencionar marcas, solo diré que los potitos, mejor naturales. Hay que acostumbrar el paladar de los más pequeños  a diferentes texturas y no dárselo todo ultratriturado; es el momento de experimentar, probar,... 
Tampoco los anuncios publicitarios nos ayudarán mucho...aunque está naciendo una nueva legislación que pretende proteger la salud de los menores no nos vamos a engañar: el dinero mueve montañas. 

Por último quiero revindicar el papel del nutricionista en nuestra sociedad. Se supone que la labor de educación nutricional reside profesionalmente sobre todo en nosotros pero, aunque vamos dando pequeños pasos, todavía no se nos reconoce plenamente. Desde mi punto de vista una asignatura de cocina y nutrición en la escuela llevada a cabo por profesionales de la alimentación y nutrición sería fundamental para solucionar muchos problemas que cuestan muchos millones a la seguridad social. En la prevención reside el secreto de todo y la educación en las etapas más tempranas de la vida formaría a adultos con un estilo de vida más saludable y ,por ende, con menor predisposición a la engrosar las listas de morbilidad y mortalidad de nuestro país.

domingo, 22 de abril de 2012

La patata en la dieta de adelgazamiento


Es curioso como cada vez se están convirtiendo más en un enemigo de las dietas de adelgazamiento. "Dicen que engordan,¿ es así?" me pregunta cada vez más gente preocupada por perder peso y que, haciendo caso a las habladurías  decidieron dejar de lado este alimento y destinarlo al destierro mientras perdían peso.

Pues bien, vamos a analizarla para ver si realmente es cierto esto de que engorda y es mejor eliminarla. 100 g de patata cruda nos aportan 80 kcal tal y como refleja la siguiente tabla de análisis nutricional:


100g de patata cruda

Agua (ml)
77,30
Energía (kcal)
80
Carbohidratos (g)
18
Proteínas (g)
2,5
Lípidos (g)
2,00
Colesterol (mg)
0
Potasio (mg)
570
Vitamina C (mg)
16

Popularmente se piensa que la patata es pobre en nutrientes y con muchas calorías. Sin embargo, tal y como muestra su composición prácticamente el 80% es agua, por lo que no son tantas las calorías que nos aporta.Como observamos, tiene mayoritariamente carbohidratos aunque éste es menos abundante en comparación con otros farináceos como el arroz (80%), la pasta (70%) o la legumbre (50%) Por otra parte, es un alimento  pobre en grasas y en proteínas. Además, al ser un producto vegetal, carece de colesterol y destaca su contenido en potasio, electrolito esencial para la realización de numerosas funciones en nuestro organismo como para la formación del músculo y el crecimiento corporal- entre otras- Paralelamente también destaca su contenido en vitamina C, una vitamina hidrosoluble que se verá alterada por el efecto del calor.

En función del tratamiento culinario al que sometamos a la patata sus características nutricionales se verán modificadas. En el caso de las calorías, esta tabla refleja cómo pueden variar de unos procesos a otros:

Tipo de tratamiento culinario
(100 g de patata)
Energía (Kilocalorías/100 gramos)
Al vapor
70 Kcal
Cocidas o hervidas
80 Kcal
Asada al horno
100 Kcal
Salteada
134 Kcal
Patatas fritas
289 Kcal
Guisadas o estofadas
Las calorías dependerán de la cantidad de aceite que añadamos al guiso
Patatas fritas de bolsa
538 Kcal
Como podéis observar, en el caso de la fritura las calorías se triplican. Esto se debe a que durante la fritura el alimento pierde agua, lo que hace que los nutrientes se concentren más.Además, parte de este agua es sustituído  por aceite lo que le añade grasa a su composición, aumentando sus calorías totales. Lo mismo ocurriría con el guisado o estofado, por ejemplo, por cada cucharada sopera de aceite que añado estaría añadiendo unas 90 kcal más por lo que, si añado 2 cucharadas soperas a mi guiso estaría aportando 180 kcal extra al mismo. 

Cuando no añadimos grasa a su preparación- hervido, al vapor o asado- no se aportan estas calorías extra. Si la comparamos con otros alimentos habituales de nuestros menús, no es mucho más calórica: un filete de pollo a la plancha aporta 113 kcal,  1 rebanada grande de pan de molde nos aporta 100 kcal y un bollo 436 kcal.

Por tanto ¿ Engorda la patata? Pues depende de la forma de cocinado que utilices y el tipo de dieta que sigas. Si tu objetivo es perder peso es preferible que evites el consumo de patata frita, de bolsa y guisada  y, en su lugar, es mucho más aconsejable que las comas cocidas, al vapor o asadas como, por ejemplo, en tus judías verdes, acompañando a la lubina al horno, en el puré de calabacín o en la menestra de verduras. Esto no significa que un día te des un lujo, te tomes un huevo con patatas fritas y vayas a engordar. Como he repetido muchas veces, no se puede valorar la dieta solo por una comida, depende de los hábitos que tengamos rutinariamente- si somos sedentarios, si comemos pocos fritos habitualmente, 5 raciones de frutas y verduras...- 



lunes, 9 de abril de 2012

¿Es tan mala la carne roja?

Hoy, después de unos días de vacaciones he vuelto a la blogsfera y con gran sorpresa he leído en un blog del que soy fan y os recomiendo leer si no lo habéis hecho ya, que un estudio de Harvard demostraba que el consumo de carne roja y procesada estaba asociado a mayores índices de mortalidad.

Bueno, lo primero que se me vino a la cabeza fue: ¿con qué frecuencia de consumo está asociado ese aumento de mortalidad? ¿Los hombres y las mujeres del estudio exactamente cuánta carne comían: una vez al mes, 5 veces al día o 1 vez al año que no hace daño?  Me parecía muy extraño que un estudio de una Universidad de prestigio saque una conclusión tan radical de un único alimento. Así que, ni corta ni perezosa, mi intriga científica  me ha llevado a leer el tan sonado estudio y analizarlo con profundidad para ver qué se cocía en todo este asunto.

Pues bien, yo voy a comentar algunas observaciones del mismo que me gustaría compartir con vosotros:

  •   El estudio se realizó de la siguiente manera:
  1. Se cogió un número de personas determinado (37 698 hombres y 83 644 mujeres para ser exactos) que tenía que reunir unas características determinadas (en este caso una de ellas era no padecer cáncer ni enfermedades cardiovasculares)
  2. Una vez que tengo mi grupo elegido, tomo datos al inicio de la investigación sobre la frecuencia de consumo de alimentos que tienen y cada X tiempo (en este caso cada 4 AÑOS ¡!) vuelvo a repetirles el cuestionario.
  3.  En este caso el estudio duró unos 20 años, tiempo tras el cual se analizan los datos a partir de los resultados que hemos obtenido de estos cuestionarios. Para analizar estos datos tenemos que organizarlos y agruparlos para poder sacar posteriormente un análisis válido de estos. Para ello existen muchas formas pero una de ellas es la de usar cuartiles y quintiles, es decir, separar la muestra en los que consumieron menos (quintil 1) hasta los que consumieron más (quintil 5) En este caso quedó de la siguiente manera:
    Q1
    Q5

    HPFS
    Actividad física (MET-h/semana)
    27.5
    17.2
    IMC (kg/m2)
    24.7
    26
    Fumadores (%)
    5
    14.5
    Diabéticos (%)
    2
    3.5
    Hipertensos (%)
    19.5
    20.2
    Colesterol alto (%)
    14.8
    7.9
    Energía/día (kcal)
    1659
    2396
    Alcohol (g/día)
    8.4
    13.4
    NHS
    Actividad física (MET-h/semana)
    16.9
    12.4
    IMC (kg/m2)
    23.9
    24.7
    Fumadores (%)
    25.5
    31.6
    Diabéticos (%)
    1.6
    2.9
    Hipertensos (%)
    15.2
    16.4
    Colesterol alto (%)
    6
    4.7
    Energía/día (kcal)
    1202
    2030
    Alcohol (g/día)
    5.8
    6.6

4. Luego comparo los casos de muerte o enfermedad entre quintiles y estimo cuál es el factor de riesgo que está asociado a mi variable. Pero, ¿cómo estimo cuál es el factor de riesgo asociado a mi variable? Para hacerlo tengo que encontrar una diferencia significativa entre ambos que permita descartar la hipótesis nula de que no hay diferencia entre ambos. Una vez que encuentro una diferencia significativa quiero ver en cuánto aumenta el riesgo de mortalidad el consumir el alimento X, para ello existen distintos métodos: riesgo relativo, odds ratio y Hazard ratio (HR)- este último es el usado en este estudio- entre otros

5. En el  estudio se ha encontrado esta diferencia: una mayor mortalidad en los que consumen carne roja vs los que no la consumen.

  • ¿Podemos concluir que el alimento es el causante de esta mortalidad? Definitivamente NO. Que una variable esté asociada a otra no significa que la variable es la causante de lo que observamos. En otras palabras, correlación no implica causalidad. Os voy a poner un sencillo ejemplo, en invierno aumenta la incidencia de catarros y disminuye el consumo de gazpacho, ¿podemos decir que al no consumirse gazpachos en invierno aumenta la incidencia de catarros? Si bien están relacionados, no podemos decir que uno está causando el otro.

  • La encuesta que se emplea se trata de un cuestionario de frecuencia (FFQ) con 61 ítems.En cada cuestionario, se preguntó a los participantes la frecuencia promedio de consumo de los alimentos listados, en una porción de tamaño estándar. Habían 9 posibles respuestas, desde "nunca o menos de una vez al mes" hasta "seis a más veces por día". Los items correspondientes a la carne roja sin procesar incluían "carne de res, cerdo o cordero como plato principal", hamburguesa y "carne de res, cerdo o cordero como sándwich o dentro de una comida". El tamaño estándar de la porción fue de 85g para carne roja sin procesar. La carne roja procesada incluyó "tocino" (2 tajadas, 13g), "hot-dogs" (uno, 45g) y "salchichas, salami, albóndigas y otras carnes procesadas" (1 pieza, 28g) En cuanto a los inconvenientes de este método quiero mencionar 2: el interés que tenga el encuestado por contestar - ya que es un cuestionario bastante tedioso y no todo el mundo tiene el mismo interés por hacer las cosas bien- y que la tendencia general es a exagerar sobre el consumo de los alimentos considerados como saludables. Aquí os dejo el enlace sobre un estudio que indica la falta de veracidad de estos cuestionarios: http://ije.oxfordjournals.org/content/18/4/858.full.pdf

  • Si se observa en la tabla del estudio se ve con claridad que justamente las personas que consumían más carne roja (quintil 5 o Q5) tenían un estilo de vida menos saludable que los que no la consumían: bebían más alcohol, no cuidan su peso (mayor IMC), practican menos ejercicio, fuman más y comen más amén de que en este grupo había más incidencia de personas con diabetes y con hipertensión. Entonces, ¿por qué el consumo de carne roja es la causa y no el hecho de que su estilo de vida es menos saludable?

  • Si nos vamos directamente a los números, a los porcentajes obtenidos del estudio y sin tener en cuenta que no se han tenido en cuenta estas variables confusoras que he mencionado anteriormente - menos ejercicio, más tabaco...- se observa un riesgo mayor para las carnes procesadas que para las que no están procesadas. Y yo me pregunto ¿ no será el procesado en sí de la carne y no la carne en sí el culpable de este aumento? ahí queda esa pregunta ...

  • Siguiendo con estos números también podemos ver que los valores del IC, tanto para carne roja en total, así como para la carne roja sin procesar, incluyen valores muy cercanos a uno. Si es que de verdad existe un riesgo incrementado considerable, y tomando en cuenta el gran número de muestra, esperaríamos ver una diferencia mucho mayor. Definitivamente mayor a 0.2. Este aumento de 0.2 se traduce en un 20%, lo cual suena muy grande, pero significa lo mismo. 
¿Cuáles son mis conclusiones?

  1. El estudio muestra que existe una asociación entre el consumo de carne roja y una mayor prevalencia de mortalidad, pero se trata de una asociación, no de una causa: no se puede afirmar que esta conexión sea la causa de mayor mortalidad. Para afirmar que un alimento tiene que eliminarse de la dieta porque es potencialmente peligroso debe existir una evidencia experimental, mecanismos bioquímicos y estudios casos-control, cosa de la que éste estudio carece. 
  2. No se ha tenido en cuenta que había otros factores que podían contribuir a este incremento de mortalidad entre la gente que consumía más carne roja como que en este grupo había más fumadores y bebían más alcoholo o que no realizaban deporte. En todo caso, se podría afirmar que la gente que consume más carne roja lleva un estilo de vida menos saludable y eso contribuye a que tengan mayor riesgo de muerte precoz.
  3. La veracidad del estudio puede ser dudosa teniendo en cuenta que la herramienta usada es un cuestionario de frecuencia  y que además se pasaba a los encuestados cada 4 años.
  4. La carne procesada está relacionada con un mayor riesgo para la salud.  Esto podría deberse a los ingredientes de estos productos, aditivos o sustancias potencialmente tóxicas que se utilizan en la preparación de estos- mencionaré uno que seguro os sonará: los nitritos
  5. ¿ Cómo se cocinaba la carne roja? ¿a la parrilla? ¿en la freidora? Y ¿ con qué tipo de guarnición se acompañaba? ¿ con patatas fritas? ¿ con bacon?  En fin, ahí veo también un vacío en el estudio que no se ha tenido en cuenta y que puede marcar un antes y un después.
¿ Qué es lo que he querido demostrar al analizar este estudio sin coincidir con la versión sensacionalista de los medios, que es sano comerse 1kg de ternera todos los días? Evidentemente NO, pero tampoco es correcto endemonizar a un alimento. Repito y repetiré hasta la saciedad que no hay alimentos buenos ni malos solo nuestra manera de consumirlos será la que decida si nuestra dieta global es equilibrada en conjunto. ¿ Es necesario tomar carne roja? Pues no, existen otros alimentos también proteicos y con riqueza similar nutricional que además pueden ser más saludables, como el pescado- por ejemplo- que es rico en grasa insaturada frente a la saturada de la carne y nos aporta la misma cantidad de proteínas que un filete de ternera, las legumbres es otro ejemplo- si se saben combinar adecuadamente con cereales-, los frutos secos...Si os sirve como patrón en las dietas que elaboro para mis pacientes no suelo introducir carnes rojas o suelo hacerlo  una vez cada dos semanas o una vez al mes- en el caso de que sean pacientes a los que les gusta este tipo de carne y la comían habitualmente- porque prefiero utlizar otros alimentos que me aportan las mismas proteínas pero con menos cantidad de grasa saturada. Soy partidaria de que en la alimentación pesen más los alimentos de origen vegetal (legumbres, cereales, verduras, frutas) que los de origen animal (pescado, huevo, mantequillas, carnes, etc)


Por último solo quiero recalcar que es fácil dejarse guiar por los medios de comunicación y las noticias que lanzan pero que es necesario analizar en profundidad esa información y hacer un juicio de valor sobre lo que se dice.

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